El régimen de Nicolás Maduro ha estado presionando al secretario general de la ONU, António Guterres, para que se pronuncie en contra del despliegue militar de Estados Unidos combatir el narcotráfico en el Caribe.
El jueves, Maduro envió una carta a Guterres en la que le pide interceder para que EE.UU. cese sus supuestas «acciones hostiles» contra Venezuela.
«Solicito que usted, en el marco de las competencias que le confiere la Carta de las Naciones Unidas, asuma la defensa activa de sus valores y principios fundamentales, instando al Gobierno de los Estados Unidos de América a poner fin a estas acciones hostiles y a respetar plenamente la soberanía, la integridad territorial y la independencia política de la República Bolivariana de Venezuela», señala la misiva, compartida en Telegram por el canciller venezolano, Yván Gil.
En el escrito, Maduro expresó su «profunda preocupación» por lo que considera una «escalada» de las «agresiones» por parte de EE.UU., de las que, dijo, su país ha sido «objeto» desde «hace años».
«Hoy, esa agresión ha escalado hacia un plano más peligroso: el despliegue militar en el Caribe de fuerzas navales y aéreas estadounidenses, incluyendo destructores y un crucero lanzamisiles, así como la presencia de un submarino nuclear de ataque rápido», agregó.
A juicio de Maduro, «la humanidad» y la ONU «no pueden permitirse que, en pleno siglo XXI, resurjan políticas de fuerza que pongan en riesgo la paz y la seguridad internacionales».
Este jueves, el embajador chavista ante la ONU, Samuel Moncada, se reunió con Guterres para trasladarle su visión sobre el despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe, cerca de aguas territoriales de Caracas, y pedirle que se pronuncie públicamente al respecto.
Con información de EFE